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domingo, 20 de noviembre de 2011

Se realizó el Festival por la soberanía militante

Se realizó el festival por la soberanía militante.
Festival por la soberanía militante

El 19 de noviembre a las 14 horas se realizó el festival de la soberanía militante que congrego a los vecinos del barrio Los Pinos y la militancia de KOLINA-Juventud De Frente. El eje del festival es la presentación del espacio de construcción política el Centro Popular “El Chimanguito”. En este Centro Popular se están llevando a cabo diversas actividades como ser apoyo escolar y diversos talleres, todo en forma gratuita.

Arrancó a todo festejo con juegos, taller de murga y percusión a las 14 horas. El calor no amenguo el esfuerzo de la joven militancia que puso todo el esfuerzo para que la jornada se realice con todo esplendor.

A su turno hizo su aparición la banda regui “Alpargatas” que tocando temas de Mano Negra, Manu Chau, Bob Marley y propios. El barrio danzo al ritmo, tanto abuelas como padres e hijos. Toda la familia se acerco a disfrutar de la música.

A eso de las 17:30 hs. enmudecieron los parlantes y se escuchó a la vuelta de la manzana el tronar de los bombos. Se asomaba en la esquina una bandera color naranja, verde y rojo. Era la murga “Los Chisperos del Sur” del Centro Cultural de la Juventud que venían a ponerle color y alegría a la tarde. Poco a poco se fueron desplazando los murgueros hasta las puertas del Centro Popular. La familias se sumaron al baile murguero y estallaron las sonrisas de los más pequeños. Bailaron todos formando un gran arco frente al Centro Popular. Luego entraron y retumbaron las paredes con el redoblar de los bombos.

Siguió el festejo la “Orquestita Payró” que desplego un arco colorido de música y color. Sonaron las trompetas y los saxos, la guitarra y la percusión. La vecindad se unión en un trencito que recorrió el asfalto. Los jóvenes saltaron junto a las abuelas y abuelos. Los más chicos se sumaron con su alegría. Un verdadero carnaval de alegría.

Roberto Berrozpe, integrante de KOLINA, expresó “estamos acá festejando la militancia, festejando la apertura de este espacio de construcción popular. Arturo Jauretche nos decía que la soberanía popular es la libertad de la patria. Hoy estamos organizando el entramado social y político recordando el ejemplo de nuestro gran presidente militante Néstor Kirchner, junto a Alicia Kirchner y nuestra presidenta Cristina. Sin lugar a dudas vamos por más”.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La maldición de la muchedumbre por Augusto Campos

La maldición de la muchedumbre



por Augusto Campos



Y otra vez el hedor inunda las calles. La muchedumbre maloliente mal-oliendo Buenos Aires. La pulcra Buenos Aires. La de los intelectuales, la de las modas, la de las leyes, la de las vanguardias, la del buen gusto, la arquitectónicamente esbelta, la políticamente correcta.

¡Casa tomada!: la City usurpada por la muchedumbre excitada, sedienta, frenética, dispuesta a todo.

Desbordan calles y avenidas. Avanzan. Desprolija y desordenadamente, llevándose todo puesto: las modas, las vanguardias, el buen gusto, las leyes, los intelectuales, la política.

Con sus críos y sin sus muelas. Con sus sueños y sin modales. Gritan, saltan, se abrazan, se saludan, se ríen, se empujan, se amontonan. Dicen Vida.

El hecho maldito del país burgués a la vuelta de la esquina, incontrolable y más maldito que nunca.

¡Plaza copada! los monstruos otra vez están de fiesta.

Y hay quienes odian que los monstruos se junten, vengan a la plaza y hagan fiesta. Les repugna. Porque ahí la muchedumbre se visibiliza, es decir se hace visible. Y se transforma en un gran espejo que incomoda, porque al mirarlo nos devuelve nuestros rostros americanizados. Es decir que nos recuerda que somos hijos de la América. Que no es más que la revelación de que no tenemos ni un pelo de pulcritud y que las modas, las vanguardias, el buen gusto, la arquitectura y la política que nos protegían de ese vaho maloliente eran pura cáscara, porque en el fondo todos estamos hechos de ese mismo hedor que emana de la plaza y que abunda en nuestros barrios, nuestras fábricas, nuestras villas miseria y que tanto odio les genera a algunos.

Y junto al odio el miedo. Porque así como el amor nos hace valientes el odio nos hace temerosos. Por eso quienes odian también temen. Temen mucho por sus bienes, pero también por sus teatros, sus bares, sus cines, sus restoranes, es decir su exclusividad, su prestigio, su distinción. “¡Si se juntan y hacen fiesta, algo están tramando! ¡Van a venir por todo!” Entonces hay que invocar al Orden: botas, palos, rejas, topadoras, leyes de inmigración. Todos los conjuros para abatir la maldición de las muchedumbres.

Y uno se pregunta ¿cuál es la raíz de ese miedo? ¿Dónde nace tanto odio?
Y uno se ensaya una posible respuesta: será porque los bienes, el prestigio, la exclusividad y las leyes que amparan a “unos pocos” fueron paridos con la más cruel de las violencias hacia los “más muchos”. Será porque nada de lo que brinda tranquilidad a una buena vida burguesa sería posible sin el despojo de las mayorías. Y será porque un día esas mayorías van a venir a cobrarse todo lo que les corresponde, y tal vez algunos sientan que ese día está cerca. Podría ser.
Pero una cosa es cierta. Cada vez que las muchedumbres se juntan y hacen fiesta en la plaza es seguro que empiezan a hablar a viva voz de derechos, de conquistas, de sueños, de dar vuelta la tortilla y la mar en coche. Y brindan por la esperanza y el futuro, y comienzan a convencerse de que no son solo muchedumbre, sino que son pueblo, hijos de una patria que también les pertenece. Y si la patria les pertenece también les pertenece a sus hijos y a los hijos de sus hijos, y entonces la van a defender con uñas y con dientes.

No hay tiempo. Se inquietan los chamanes del odio y del miedo. Hay que invocar al orden: botas, palos, rejas, topadoras, leyes de inmigración. Manotazos de ahogado. Al parecer la maldición avanza y más firme que nunca.